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Embarazo y parto

Reducción del riesgo de transmisión del VIH al bebé

La realización de pruebas prenatales del VIH, junto con el diagnóstico y el tratamiento antirretroviral tempranos, pueden ayudar a reducir el riesgo de transmitir el virus al bebé.

El tratamiento antirretroviral disminuye el riesgo de transmisión del VIH al bebé de dos maneras:

En primer lugar, la terapia reduce tu carga viral (el nivel de virus que tienes en sangre) de modo que tu hijo se verá expuesto a una menor cantidad de VIH mientras se encuentra en el útero y durante el parto. El objetivo del tratamiento antirretroviral es conseguir que tu carga viral esté por debajo de 50 copias/mL, un valor que con frecuencia se denomina carga viral indetectable y que implica que, a pesar de que el VIH sigue en tu organismo, su nivel es mucho menor.

En segundo lugar, algunos fármacos anti-VIH también pueden atravesar la placenta y penetrar en el organismo de tu bebé, ayudando a prevenir la infección por el virus. Por este mismo motivo, cuando las madres tienen VIH, a sus hijos recién nacidos se les administra un ciclo corto de tratamiento con medicamentos antirretrovirales (lo que se denomina profilaxis post-exposición [PPE]) después del parto.

Existen diversos factores que pueden facilitar la transmisión del VIH al bebé, entre ellos:

Durante el embarazo

  • Estar enferma debido al VIH

  • Tener una carga viral elevada o un recuento de CD4 bajo
  • Padecer una infección de transmisión sexual. Por ello, deberías someterte a un examen de salud sexual en las primeras etapas de tu embarazo, y otro a la semana 28
  • Haber consumido drogas recreativas, sobre todo las inyectables

Durante el parto

  • Romper aguas 4 horas o más antes de dar a luz
  • Tener una ITS no tratada en el momento del parto
  • Llevar a cabo un parto vaginal (en lugar de por cesárea) cuando tu carga viral es detectable
  • Tener un parto difícil (por ejemplo, si es necesario el uso de fórceps)
  • Tener un bebé prematuro

Tras el parto

  • Para evitar la transmisión del VIH a tu bebé, resulta más seguro alimentarlo con leche maternizada, puesto que la leche materna puede contener el virus. Debería existir ayuda disponible para conseguir la leche maternizada y el equipo para la alimentación del bebé. Puedes preguntar al equipo sanitario que te atiende respecto a esta cuestión y a cómo proteger tu confidencialidad cuando un amigo o familiar pregunta por qué no das el pecho.

Tratamiento durante el embarazo

Si tu salud es buena

En caso de que tengas un buen recuento de CD4, una carga viral baja y no te encuentres enferma debido a la infección por VIH, las directrices europeas recomiendan que inicies la terapia antirretroviral en los tres meses finales de tu embarazo (tercer trimestre). Quizá también tengas que recibir una inyección intravenosa de zidovudina (AZT, Retrovir) durante el parto.

Si tienes una carga viral inferior a 50 copias/mL, es posible que tengas la opción de llevar a cabo un parto vaginal planificado, en lugar de someterte a una cesárea.

Procura preguntar a tu médico o comadrona especialista cuáles son tus opciones, de modo que puedas tomar una decisión informada respecto al mejor modo para ti de dar a luz.

Si disfrutas de buena salud al comienzo del embarazo, pero más adelante enfermas debido al VIH y tienes que empezar a tomar el tratamiento antirretroviral, el objetivo debería ser reducir tu viremia a un nivel indetectable. Tendrías que seguir tomando esta terapia una vez haya nacido tu bebé.

Tu hijo recibirá tratamiento con un jarabe de AZT durante sus primeras cuatro semanas de vida.

Si tienes una carga viral elevada

En caso de que el VIH haya producido un daño significativo en tu sistema inmunitario o si tienes una carga viral elevada, es recomendable que inicies la terapia antirretroviral. Ésta incluirá dos fármacos de la familia de los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido [ITIN], idealmente AZT y 3TC (lamivudina, Epivir), acompañados por el inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido [ITINN] nevirapina (Viramune) o un inhibidor de la proteasa. En el folleto de NAM Medicamentos contra el VIH, de esta misma serie informativa, podrás encontrar más información sobre las familias de fármacos.

Cuanto mayor sea tu carga viral, antes tendrás que comenzar el tratamiento anti-VIH durante el embarazo. Si sigues teniendo una viremia detectable antes de dar a luz, será preciso que te sometas a una cesárea, pero si tu nivel de VIH está por debajo de 50 copias/mL y no se aprecian otros problemas en la gestación, probablemente puedas llevar a cabo un parto vaginal planificado.

Tu bebé recibirá tratamiento con un jarabe de AZT durante sus 4 primeras semanas de vida.

Si ya tomas tratamiento

En caso de quedarte embarazada cuando ya estás recibiendo una terapia anti-VIH eficaz, es aconsejable que la sigas tomando.

Tu hijo recibirá un tratamiento con un antirretroviral (en general, AZT) en jarabe durante 4 semanas tras su nacimiento.

Si te quedas embarazada cuando tomas una terapia anti-VIH que no consigue suprimir tu carga viral a un nivel indetectable, deberías someterte a una prueba de resistencia para determinar cuáles son los fármacos más adecuados y empezar a tomarlos. El objetivo tendría que ser alcanzar una carga viral indetectable en el momento del parto.

Tu bebé recibirá tratamiento con un antirretroviral (frente al cual tu virus no presente resistencias) en forma de jarabe durante sus primeras cuatro semanas de vida.

Si recibes el diagnóstico cuando el embarazo está avanzado

En caso de que te diagnostiquen de VIH en una etapa avanzada de tu embarazo (32 semanas o más), tendrás que empezar a tomar terapia antirretroviral de forma inmediata y se te realizará una prueba para determinar si el virus muestra resistencia a los fármacos. Los medicamentos utilizados con más frecuencia en esta situación son AZT, 3TC y nevirapina, ya que son capaces de atravesar con rapidez la placenta y llegar al cuerpo de tu hijo.

Normalmente, tu bebé recibirá tratamiento con la misma combinación de los tres fármacos mencionados en forma de jarabe, durante sus primeras cuatro semanas de vida.

Si recibes el diagnóstico durante el parto o con posterioridad

En caso de que el diagnóstico de VIH se produzca justo antes del parto o durante el mismo, por lo general, recibirás una inyección de una dosis de AZT y dosis orales de 3TC y nevirapina. Tu bebé también tendrá que tomar una combinación triple de fármacos antirretrovirales durante cuatro semanas.

Si el diagnóstico tiene lugar justo después del parto, tú no tendrás que tomar ningún fármaco, pero tu bebé sí que deberá recibir una combinación triple de antirretrovirales durante cuatro semanas.

Seguridad del tratamiento para prevenir la transmisión de madre a hijo

Existen algunas pruebas que sugieren que existe un riesgo ligeramente mayor de tener un bebé prematuro o con bajo peso al nacer si la madre toma fármacos antirretrovirales durante el embarazo, sobre todo si su régimen incluye un inhibidor de la proteasa. Sin embargo, se trata de un tema controvertido y hay otras pruebas que apuntan a que la toma de fármacos anti-VIH no provoca partos prematuros.

Es muy probable que el desarrollo del bebé se vea afectado por cualquier fármaco que tomes durante las primeras 14 semanas de gestación. Zidovudina es el único fármaco que ha sido probado específicamente para su uso durante el embarazo y resultó ser seguro. Sólo dos fármacos -ddI (didanosina, Videx, Videx EC) y efavirenz (Sustiva o Stocrin)- han suscitado cierta preocupación respecto a un posible vínculo con los defectos congénitos. No obstante, hoy en día la investigación sugiere que ninguno de los fármacos anti-VIH están vinculados con una mayor tasa de defectos de nacimiento.Normalmente, entre las semanas 18 y 20 de embarazo las mujeres se someten a un escáner para detectar anomalías, que permite comprobar si existe algún problema físico en el desarrollo del bebé.

VIH y parto

El riesgo de que tu hijo adquiera el VIH se reduce si el parto se produce por cesárea. De manera habitual, se programa para que tenga lugar en la semana 38 de embarazo, pero si el parto se adelanta, la intervención se realizará antes. Tomar fármacos anti-VIH y dar a luz por cesárea reduce el riesgo de transmisión del virus al bebé a niveles muy pequeños. En cualquier caso, como ocurre con todas las operaciones quirúrgicas, la cesárea entraña algunos riesgos, que deberían explicarte antes de que des tu consentimiento a la intervención.

Se recomienda encarecidamente que elijas el parto por cesárea si tu carga viral es detectable o si el único fármaco antirretroviral que tomaste durante el embarazo fue AZT.

Si has mantenido de forma constante una carga viral por debajo de 50 copias/mL, es posible que puedas recurrir a un parto vaginal manejado de manera activa. Esto significa que tu médico y comadrona te harán un seguimiento estrecho y se asegurarán de que el proceso no se alarga demasiado, para reducir el riesgo de transmisión del VIH al bebé.

Lactancia y VIH

La lactancia natural comporta un riesgo de transmisión del VIH al bebé. Este riesgo puede llegar a ser de hasta una posibilidad de ocho, dependiendo de tu propio estado de salud, la duración de la lactancia y de si el bebé recibe algún otro alimento o agua además de la leche materna (esto parece facilitar la transmisión del VIH).En los países donde existen alternativas seguras a la lactancia materna, es aconsejable que alimentes a tu hijo con leche maternizada desde el nacimiento.

El equipo sanitario que te atiende, así como las organizaciones de apoyo, pueden darte consejos detallados y ayuda acerca de cómo hacerlo.

Puedes pedirles ayuda si tienes algún problema con el coste de la leche maternizada y el equipo necesario.

Si precisas ayuda y apoyo sobre cómo explicar a otras personas por qué motivo no amamantas al bebé porque quieres mantener confidencial tu estado serológico al VIH, puedes hablar con otras madres seropositivas en cuanto a su experiencia al respecto. El equipo sanitario que te atiende o tu organización de apoyo pueden ayudarte también con este tema.

Atención sanitaria durante el embarazo

Posiblemente durante tu embarazo seas atendida por un equipo prenatal multidisciplinario. Aunque el cuidado se siga llevando a cabo en tu clínica del VIH, con el médico y el personal clínico que te atendían, es probable que veas a un obstetra, a una comadrona especializada y a un pediatra. Además, según tus deseos o necesidades, quizá también te atienda una persona que realiza apoyo a pares, una comadrona comunitaria, una persona experta en counselling, un psicólogo, un trabajador social o un activista por los derechos de los pacientes.

El disfrutar de una buena atención prenatal te ayudará a reducir el riesgo de transmisión del VIH, así como a mantener una buena salud durante el embarazo. El equipo sanitario que te atiende y tu organización de apoyo pueden ayudarte a mantener la adhesión a cualquier tratamiento que tengas que tomar y a resolver las dudas que puedas tener respecto a tu salud y la de tu bebé, así como con cualquier otro problema que te pueda surgir, por ejemplo con la vivienda, el dinero o el consumo de alcohol y drogas recreativas.

Community Consensus Statement on Access to HIV Treatment and its Use for Prevention

Together, we can make it happen

We can end HIV soon if people have equal access to HIV drugs as treatment and as PrEP, and have free choice over whether to take them.

Launched today, the Community Consensus Statement is a basic set of principles aimed at making sure that happens.

The Community Consensus Statement is a joint initiative of AVAC, EATG, MSMGF, GNP+, HIV i-Base, the International HIV/AIDS Alliance, ITPC and NAM/aidsmap
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