ONUSIDA informa de que cuenta con indicios sobre un progreso real en la respuesta mundial al VIH

Michael Carter
Published: 23 November 2010

La incidencia de VIH en el mundo ha disminuido en una quinta parte en los últimos diez años, según se extrae del informe de actualización anual de ONUSIDA.

Una evaluación, en general optimista, de la epidemia mundial de VIH, realizada por ONUSIDA en el marco del Día Mundial del Sida, demuestra que el número de nuevas infecciones se ha estabilizado o reducido en el 25% de los países, incluyendo muchos de los más gravemente afectados por la epidemia en el África subsahariana.

Gracias al creciente acceso a la terapia antirretroviral (TARV), la mortalidad asociada a sida también ha descendido de forma significativa.

“Estamos alterando la trayectoria de la epidemia de sida con acciones atrevidas y elecciones inteligentes”, afirmó Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA.

No obstante, el informe asimismo se refiere a la gigantesca escala de la epidemia en el mundo y a cómo se recortó la financiación de la prevención y la atención médica en el año 2009.

“Muchos países están invirtiendo por debajo de sus posibilidades y es necesario que incrementen sus compromisos internos para poder mantener y aumentar la respuesta al sida”, indicó ONUSIDA.

Los datos incluidos en el “Informe sobre la Epidemia Mundial del VIH” de este organismo de Naciones Unidas muestran que, en la actualidad, se calcula que 33,3 millones de personas viven con VIH en el mundo.

A partir de información procedente de 182 países, ONUSIDA cree que en 2009 se produjeron 2,6 millones de nuevas infecciones por VIH. El informe contiene “tarjetas de evaluación” que miden las respuestas individuales de los países a la epidemia.

“El informe proporciona nuevas pruebas de que las inversiones en programas de prevención de la infección por VIH están produciendo resultados significativos”, señaló el organismo de la ONU.

Los incrementos en prevención fueron mayores en aquellos países con los peores datos epidemiológicos.

Entre 2001 y 2009, la tasa de nuevas infecciones se estabilizó o disminuyó en, al menos, un 25% en 56 países, incluyendo 34 situados en el África subsahariana. La incidencia de la infección se redujo, como mínimo, en una cuarta parte en cuatro países con epidemias particularmente graves: Etiopía, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue.

La prevención parece haber tenido especial éxito entre las personas más jóvenes. Según ONUSIDA: “En Sudáfrica, la tasa de nuevas infecciones por VIH entre personas de 18 años descendió de forma pronunciada desde el 1,8% en 2005 hasta el 0,8% en 2008; en el caso de las mujeres entre 15 y 24 años, bajó desde el 5,5% hasta el 2,2% entre 2003 y 2008.

Por otra parte, se ha observado un progreso significativo en la prevención de la transmisión de madre a hijo. Se calcula que, en 2009, se produjeron 370.000 infecciones por VIH entre la población infantil, lo que supone una reducción de casi un 25% respecto a 2004. El número de nuevas infecciones infantiles por VIH ha disminuido en un 32% en el sur de África.

Los notables descensos en la incidencia de VIH se han vinculado con los métodos preventivos tradicionales, como el uso de preservativos o la reducción del número de parejas.

ONUSIDA afirma que “en 59 países, incluidos 18 de los 25 (...) con la mayor prevalencia de VIH, menos del 25% de los hombres manifestó haber practicado sexo con más de una pareja en los últimos 12 meses”.

Los datos también evidenciaron que el uso y disponibilidad de los preservativos se han incrementado de forma importante: “Once países -desde Burkina Faso hasta la India o Perú- registraron un empleo de condones superior al 75% en las últimas relaciones sexuales de riesgo mantenidas”.

La utilización de preservativos entre hombres que practican sexo con hombres (HSH) también fue elevada; por su parte, más del 60% de los trabajadores sexuales declaró haber usado un condón con su último cliente.

No obstante, los servicios de prevención para usuarios de drogas inyectables todavía resultan poco adecuados, con unos programas de reducción de daños que llegan a menos de un tercio de quienes los necesitan. ONUSIDA destacó que este porcentaje “es muy pequeño comparado con el que sería necesario para proteger a los usuarios de drogas a nivel mundial”.

Los esfuerzos en prevención, además, se han visto obstaculizados en muchos países por la persecución continua de los HSH. En este sentido, “79 países penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y seis prevén la pena de muerte por este motivo”, remarcó ONUSIDA.

Por otro lado, el número de nuevos diagnósticos de VIH entre hombres gays en Norteamérica y Europa occidental sigue siendo alto; ONUSIDA subrayó los elevados niveles de prácticas sexuales de riesgo en esta población.

Aunque se han desarrollado programas de circuncisión en diversos países con una alta prevalencia de VIH, no existen pruebas de que hayan tenido un impacto en la incidencia de esta infección.

Sin embargo, el descenso en el número de nuevas infecciones coincidió con un incremento en el número de personas que toman antirretrovirales.

ONUSIDA calcula que 5,2 millones de personas reciben hoy en día terapia antirretroviral.

“Solo en el transcurso del último año, 1,2 millones más de personas recibieron tratamiento, lo que supone un incremento del 30% respecto a 2008”, advirtió un portavoz.

El aumento del acceso a una terapia capaz de salvar vidas ha traído consigo un descenso en la mortalidad asociada a sida. El número total de muertes durante el año pasado fue de 1,8 millones, es decir, una reducción del 20% respecto a la mortalidad registrada en el 2004.

El informe pone de manifiesto la necesidad de mantener un nivel elevado de compromiso.

El año pasado tuvieron lugar dos nuevas infecciones por cada persona que inició el tratamiento antirretroviral. Diez millones de personas todavía esperan recibir la terapia anti-VIH.

Frente a los 15.900 millones de dólares destinados a la lucha contra la epidemia mundial en el año 2009, se calcula que para cubrir las necesidades de 2010 se precisarán otros 10.000 millones de dólares adicionales.

Además, existen pruebas preocupantes de que la financiación está disminuyendo. “La aportación de los gobiernos donantes para la respuesta a la infección por VIH en 2009 llegó a los 7.600 millones de dólares, una cantidad inferior a los 7.700 millones de dólares alcanzados en el año 2008”, indicó ONUSIDA, que enfatizó que “la reducción de las donaciones internacionales afectará principalmente a los países con recursos limitados, ya que cerca del 90% de estos depende de las donaciones internacionales para financiar sus programas”.