Tras el resultado positivo que el pasado año
se obtuvo en un ensayo de una vacuna contra el sida en Tailandia, la Coalición Mundial
para las Vacunas contra el VIH (Global
HIV Vaccine Enterprise) ha publicado un nuevo plan científico, en el que se
hace un llamamiento para acelerar los esfuerzos a fin de probar nuevas
candidatas a vacunas en ensayos de gran tamaño.
El doctor Alan Bernstein, director ejecutivo
de la Coalición
Mundial para las Vacunas contra el VIH, también instó a que
los científicos jóvenes se implicaran en el campo de la investigación en
vacunas contra el sida.
El plan, que se puede descargar en el sitio web
de la organización, destaca dos prioridades clave: Una mejor integración
dentro de los estudios de nuevas vacunas de la última información proveniente
de la ciencia básica y los ensayos en curso, y un mejor uso de la información
procedente de los estudios preclínicos y de otras áreas de la investigación
científica.
Aidsmap.com conversó con el doctor Alan Bernstein (fotografiado más arriba) sobre
algunas de las prioridades en el campo de las vacunas contra el VIH.
Tras el fracaso en 2007 de la vacuna contra el
VIH basada en un vector adenovirus, desarrollada por Merck, se suscitó un
notable debate acerca del futuro de la investigación en vacunas contra ese
virus, en el que algunas personas sentenciaron que el campo se encontraba en un
callejón sin salida, mientras que otras pedían que se adoptara un enfoque que
se volviera a centrar en los aspectos básicos para determinar cómo interacciona
el VIH con el sistema inmunitario.
Sin embargo, la Coalición Mundial
para las Vacunas contra el VIH afirma que para responder a las cuestiones
fundamentales que aún desconciertan a los investigadores en vacunas es preciso
realizar más ciencia de laboratorio, así como más ensayos con humanos.
Ejemplos del tipo de preguntas que han de
responderse son: ¿Qué cambios en el sistema inmunitario producidos tras la
vacunación se correlacionan con la protección frente al VIH?; ¿estos cambios
indican la existencia de un mecanismo a través del cual el sistema inmunitario
protege frente a la infección por VIH que pueda aprovecharse para el posterior
desarrollo de vacunas?
Todavía se están analizando los resultados del
ensayo tailandés de un régimen de aplicación de dos vacunas que redujo el
riesgo de infección por VIH en un 31% para determinar qué se puede aprender de
las correlaciones de protección. En estos momentos, laboratorios de todo el
mundo examinan las muestras proporcionadas por los patrocinadores del ensayo.
El doctor Bernstein espera que la línea de
producción de vacunas prometedoras ofrezca pronto algunas candidatas sólidas a
partir de las vacunas probadas en el ensayo tailandés, así como de los ensayos
STEP y Phambili, aunque es necesario llevar a cabo ensayos de mayor tamaño de
candidatas prometedoras con más rapidez.
“Tenemos que pasar de un estudio de fase IIb
cada siete años a algo así como uno al año, de modo que tengamos la oportunidad
de incorporar nuevos hallazgos en el diseño de estudios”.
La Coalición Mundial para las
Vacunas contra el VIH denomina a este proceso: “Integrar la naturaleza
iterativa de la investigación científica con las actividades de desarrollo de
producto”.
Esto comporta incorporar con rapidez la nueva
información preveniente de las investigaciones en curso, o fracasadas, en el
diseño de nuevos estudios y ensayos que estén justo empezando. También implica
compartir los datos con mayor presteza y probar más rápidamente una variedad
más amplia de estrategias de vacunación en los ensayos de eficacia con humanos.
“Los ensayos son caros; los de fase III suponen
como mínimo 120 millones de dólares en total. [Empezar uno cada año] equivale a
aumentar las necesidades de financiación entre 10 y 50 veces. Por eso, si se
produce otro avance como el del ensayo de Tailandia, podemos precisar un
aumento superior al 50% en la financiación”.
Sin embargo, el doctor Bernstein declinó
contestar la pregunta sobre cuánto necesitaba la Coalición Mundial
para las Vacunas contra el VIH para cumplir completamente sus planes.
La necesidad de realizar muchos nuevos ensayos
de eficacia también implica que sea preciso efectuar una gran inversión en
infraestructura para ensayos clínicos. En el futuro, los estudios de vacunas
pueden requerir la inscripción de decenas de miles de personas para poder
demostrar eficacia, sobre todo si la expansión del tratamiento tiene un efecto
más grande sobre la transmisión al mismo tiempo que otras intervenciones
preventivas también contribuyen a reducir la incidencia del VIH.
“Es necesario establecer colaboraciones entre
el mundo desarrollado y el que está en vías de desarrollo. El coste que supone
desarrollar la capacidad para estos ensayos en una gota de agua en el océano,
en comparación con lo que implica la factura de los fármacos”.
“No me gustan los planteamientos dicotomistas:
tratamiento o prevención, corto plazo o largo plazo. Si hemos aprendido algo de
esta epidemia, es que necesita un enfoque multifacético a largo plazo. Si no
implementamos lo que sabemos que funciona, no vamos a poder controlar esta
enfermedad”.
“El uso eficaz de las sedes de ensayo clínico,
con independencia de la modalidad de prevención y el financiador, será un
aspecto crítico. Antes de que pidamos más recursos, tenemos que estar muy
seguros de que estamos utilizando los existentes con la máxima eficacia”.
La organización, asimismo, pretende movilizar
nuevos recursos económicos y nueva capacidad de investigación.
“Hay algunos países que están haciendo muy poco
en términos de investigación en vacunas contra el VIH”, señaló el doctor
Bernstein, aunque prefirió no decir nombres. (Rusia constituye una ausencia
notable, y la investigación en vacunas en algunos países asiáticos sigue
estando muy poco avanzada en comparación con el tamaño de sus sectores
científico y tecnológico.).
“Estoy muy contento de que China haya puesto
en marcha megainiciativas científicas, una de ellas para el desarrollo de
vacunas, a la que se unirá mi organización. Europa está llevando a cabo una
importante reorganización de la programación científica, por lo que espero que
podamos tener debates útiles con la Unión Europea respecto a cómo avanzar”.
En respuesta a las percepciones fuera del
campo del VIH de que es imposible conseguir una vacuna contra la infección, el
doctor Bernstein afirmó: “Es igual de probable lograr una vacuna contra el VIH
como un fármaco contra el Alzheimer o algunos tipos de cánceres. Existen
razones sólidas para creer que podemos obtener una vacuna”.
No obstante, es posible que el desarrollo de
vacunas eficaces dependa también de la renovación de la fuerza de trabajo
investigadora. El doctor Bernstein declaró que el campo de la vacuna contra el
VIH precisa de científicos jóvenes con ambición de hacer carrera en este ámbito.
“Pasteur dijo que lo que desean todos los
científicos es llevar a cabo un gran descubrimiento, recibir el aplauso de sus
iguales y beneficiar a la humanidad. No puedo imaginar un mejor campo que el de
la investigación en vacunas contra el sida [para satisfacer estas ambiciones].
Está quedando patente la dificultad para desarrollar una vacuna; implica que vamos
a necesitar grandes científicos. Para los jóvenes investigadores, se trata de
una gran oportunidad”.
La inmensa mayoría de los ganadores del premio
Nobel en ciencias naturales realizaron el trabajo que les supuso el
reconocimiento antes de los 40 años, señala el doctor Bernstein.
“Los jóvenes tienen energía, la ingenuidad de
convertirse en un gran científico, la apertura a nuevas ideas. Watson tenía 23
años cuando hizo su trabajo más importante en biología, el descubrimiento de la
estructura en doble hélice del ADN, y él y Crick pretendían superar al
investigador veterano, Linus Pauling”.
La Coalición Mundial para las
Vacunas contra el VIH igualmente pretende catalizar el interés en resolver
alguno de los problemas inherentes al desarrollo de una vacuna contra el virus
de la inmunodeficiencia humana contactando con otros campos de investigación,
como la biología de sistemas y la genómica.
“Confiamos en el sistema inmunitario para
hacer nuestro trabajo [a la hora de desarrollar una vacuna]. Cuando funciona es
fantástico, pero cuando no, debemos averiguar qué está pasando. Existe un
conjunto muy complejo de interacciones y necesitamos tener una profunda
comprensión biológica de dicha complejidad”.
Es preciso emplear las herramientas de
computación y aprovechar los nuevos desarrollos en la teoría de redes para
entender las relaciones entre millones de fragmentos de información procedentes
del estudio de las respuestas a la vacuna y las interacciones entre el VIH y el
sistema inmunitario.
También es necesario tener en cuenta las
nuevas tecnologías en la búsqueda de una vacuna.
“Existen buenos motivos para creer que la
inmunidad de las mucosas resulta crítica en la transmisión del VIH, pero ¿cómo
podemos monitorizar lo que sucede en la mucosa sin llevar a cabo una toma de
muestras de tejidos que resultaría invasiva y poco práctica? ¿Existe alguna
estrategia no invasiva para examinar la superficie de la mucosa y averiguar qué
sucede durante las primeras etapas de la infección? Se ha producido una
revolución en la tecnología de generación de imágenes y deberíamos hablar con
[los expertos en ese campo]”.