¿Hacia dónde se encamina la investigación en vacunas contra el VIH?

Keith Alcorn
Published: 08 September 2010
Global HIV Vaccine Enterprise director, Dr Alan Bernstein

La Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH establece una hoja de ruta para los próximos cinco años

Tras el resultado positivo que el pasado año se obtuvo en un ensayo de una vacuna contra el sida en Tailandia, la Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH (Global HIV Vaccine Enterprise) ha publicado un nuevo plan científico, en el que se hace un llamamiento para acelerar los esfuerzos a fin de probar nuevas candidatas a vacunas en ensayos de gran tamaño.

El doctor Alan Bernstein, director ejecutivo de la Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH, también instó a que los científicos jóvenes se implicaran en el campo de la investigación en vacunas contra el sida.

El plan, que se puede descargar en el sitio web de la organización, destaca dos prioridades clave: Una mejor integración dentro de los estudios de nuevas vacunas de la última información proveniente de la ciencia básica y los ensayos en curso, y un mejor uso de la información procedente de los estudios preclínicos y de otras áreas de la investigación científica.

Aidsmap.com conversó con el doctor Alan Bernstein (fotografiado más arriba) sobre algunas de las prioridades en el campo de las vacunas contra el VIH.

Tras el fracaso en 2007 de la vacuna contra el VIH basada en un vector adenovirus, desarrollada por Merck, se suscitó un notable debate acerca del futuro de la investigación en vacunas contra ese virus, en el que algunas personas sentenciaron que el campo se encontraba en un callejón sin salida, mientras que otras pedían que se adoptara un enfoque que se volviera a centrar en los aspectos básicos para determinar cómo interacciona el VIH con el sistema inmunitario.

Sin embargo, la Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH afirma que para responder a las cuestiones fundamentales que aún desconciertan a los investigadores en vacunas es preciso realizar más ciencia de laboratorio, así como más ensayos con humanos.

Ejemplos del tipo de preguntas que han de responderse son: ¿Qué cambios en el sistema inmunitario producidos tras la vacunación se correlacionan con la protección frente al VIH?; ¿estos cambios indican la existencia de un mecanismo a través del cual el sistema inmunitario protege frente a la infección por VIH que pueda aprovecharse para el posterior desarrollo de vacunas?

Todavía se están analizando los resultados del ensayo tailandés de un régimen de aplicación de dos vacunas que redujo el riesgo de infección por VIH en un 31% para determinar qué se puede aprender de las correlaciones de protección. En estos momentos, laboratorios de todo el mundo examinan las muestras proporcionadas por los patrocinadores del ensayo.

El doctor Bernstein espera que la línea de producción de vacunas prometedoras ofrezca pronto algunas candidatas sólidas a partir de las vacunas probadas en el ensayo tailandés, así como de los ensayos STEP y Phambili, aunque es necesario llevar a cabo ensayos de mayor tamaño de candidatas prometedoras con más rapidez.

“Tenemos que pasar de un estudio de fase IIb cada siete años a algo así como uno al año, de modo que tengamos la oportunidad de incorporar nuevos hallazgos en el diseño de estudios”.

La Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH denomina a este proceso: “Integrar la naturaleza iterativa de la investigación científica con las actividades de desarrollo de producto”.

Esto comporta incorporar con rapidez la nueva información preveniente de las investigaciones en curso, o fracasadas, en el diseño de nuevos estudios y ensayos que estén justo empezando. También implica compartir los datos con mayor presteza y probar más rápidamente una variedad más amplia de estrategias de vacunación en los ensayos de eficacia con humanos.

“Los ensayos son caros; los de fase III suponen como mínimo 120 millones de dólares en total. [Empezar uno cada año] equivale a aumentar las necesidades de financiación entre 10 y 50 veces. Por eso, si se produce otro avance como el del ensayo de Tailandia, podemos precisar un aumento superior al 50% en la financiación”.

Sin embargo, el doctor Bernstein declinó contestar la pregunta sobre cuánto necesitaba la Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH para cumplir completamente sus planes.

La necesidad de realizar muchos nuevos ensayos de eficacia también implica que sea preciso efectuar una gran inversión en infraestructura para ensayos clínicos. En el futuro, los estudios de vacunas pueden requerir la inscripción de decenas de miles de personas para poder demostrar eficacia, sobre todo si la expansión del tratamiento tiene un efecto más grande sobre la transmisión al mismo tiempo que otras intervenciones preventivas también contribuyen a reducir la incidencia del VIH.

“Es necesario establecer colaboraciones entre el mundo desarrollado y el que está en vías de desarrollo. El coste que supone desarrollar la capacidad para estos ensayos en una gota de agua en el océano, en comparación con lo que implica la factura de los fármacos”.

“No me gustan los planteamientos dicotomistas: tratamiento o prevención, corto plazo o largo plazo. Si hemos aprendido algo de esta epidemia, es que necesita un enfoque multifacético a largo plazo. Si no implementamos lo que sabemos que funciona, no vamos a poder controlar esta enfermedad”.

“El uso eficaz de las sedes de ensayo clínico, con independencia de la modalidad de prevención y el financiador, será un aspecto crítico. Antes de que pidamos más recursos, tenemos que estar muy seguros de que estamos utilizando los existentes con la máxima eficacia”.

La organización, asimismo, pretende movilizar nuevos recursos económicos y nueva capacidad de investigación.

“Hay algunos países que están haciendo muy poco en términos de investigación en vacunas contra el VIH”, señaló el doctor Bernstein, aunque prefirió no decir nombres. (Rusia constituye una ausencia notable, y la investigación en vacunas en algunos países asiáticos sigue estando muy poco avanzada en comparación con el tamaño de sus sectores científico y tecnológico.).

“Estoy muy contento de que China haya puesto en marcha megainiciativas científicas, una de ellas para el desarrollo de vacunas, a la que se unirá mi organización. Europa está llevando a cabo una importante reorganización de la programación científica, por lo que espero que podamos tener debates útiles con la Unión Europea respecto a cómo avanzar”.

En respuesta a las percepciones fuera del campo del VIH de que es imposible conseguir una vacuna contra la infección, el doctor Bernstein afirmó: “Es igual de probable lograr una vacuna contra el VIH como un fármaco contra el Alzheimer o algunos tipos de cánceres. Existen razones sólidas para creer que podemos obtener una vacuna”.

No obstante, es posible que el desarrollo de vacunas eficaces dependa también de la renovación de la fuerza de trabajo investigadora. El doctor Bernstein declaró que el campo de la vacuna contra el VIH precisa de científicos jóvenes con ambición de hacer carrera en este ámbito.

“Pasteur dijo que lo que desean todos los científicos es llevar a cabo un gran descubrimiento, recibir el aplauso de sus iguales y beneficiar a la humanidad. No puedo imaginar un mejor campo que el de la investigación en vacunas contra el sida [para satisfacer estas ambiciones]. Está quedando patente la dificultad para desarrollar una vacuna; implica que vamos a necesitar grandes científicos. Para los jóvenes investigadores, se trata de una gran oportunidad”.

La inmensa mayoría de los ganadores del premio Nobel en ciencias naturales realizaron el trabajo que les supuso el reconocimiento antes de los 40 años, señala el doctor Bernstein.

“Los jóvenes tienen energía, la ingenuidad de convertirse en un gran científico, la apertura a nuevas ideas. Watson tenía 23 años cuando hizo su trabajo más importante en biología, el descubrimiento de la estructura en doble hélice del ADN, y él y Crick pretendían superar al investigador veterano, Linus Pauling”.

La Coalición Mundial para las Vacunas contra el VIH igualmente pretende catalizar el interés en resolver alguno de los problemas inherentes al desarrollo de una vacuna contra el virus de la inmunodeficiencia humana contactando con otros campos de investigación, como la biología de sistemas y la genómica.

“Confiamos en el sistema inmunitario para hacer nuestro trabajo [a la hora de desarrollar una vacuna]. Cuando funciona es fantástico, pero cuando no, debemos averiguar qué está pasando. Existe un conjunto muy complejo de interacciones y necesitamos tener una profunda comprensión biológica de dicha complejidad”.

Es preciso emplear las herramientas de computación y aprovechar los nuevos desarrollos en la teoría de redes para entender las relaciones entre millones de fragmentos de información procedentes del estudio de las respuestas a la vacuna y las interacciones entre el VIH y el sistema inmunitario.

También es necesario tener en cuenta las nuevas tecnologías en la búsqueda de una vacuna.

“Existen buenos motivos para creer que la inmunidad de las mucosas resulta crítica en la transmisión del VIH, pero ¿cómo podemos monitorizar lo que sucede en la mucosa sin llevar a cabo una toma de muestras de tejidos que resultaría invasiva y poco práctica? ¿Existe alguna estrategia no invasiva para examinar la superficie de la mucosa y averiguar qué sucede durante las primeras etapas de la infección? Se ha producido una revolución en la tecnología de generación de imágenes y deberíamos hablar con [los expertos en ese campo]”.

Más información

Si deseas más información sobre la investigación en vacunas contra el sida, puedes leer el artículo The search for an HIV vaccine.