Las verrugas y la gonorrea anales, relacionadas con la infección por VIH en hombres gays

Roger Pebody
Published: 11 September 2009

Las dos infecciones de transmisión sexual (ITS) más vinculadas con la adquisición del VIH en hombres gays y bisexuales son las verrugas anales y la gonorrea anal, según informa un equipo de investigadores australianos en la edición digital de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes.

Las infecciones por herpes no fueron identificadas como significativas en este estudio, pero los hombres con verrugas anales fueron tres veces más propensos a contraer el VIH y aquéllos con gonorrea tuvieron una probabilidad siete veces mayor de infectarse por el virus. Los autores sugieren que debería estudiarse, como medio de prevención del VIH, la posibilidad de aumentar la frecuencia con que se realizan exámenes en búsqueda de ITS anales en hombres gays.

Los resultados de diversos estudios observacionales han sugerido que las infecciones de transmisión sexual facilitan la adquisición y transmisión del VIH. Sin embargo, la mayoría de ellos se han efectuado entre heterosexuales y los estudios prospectivos anteriores no han examinado todo el rango de ITS que son habituales en hombres gays y bisexuales.

En particular, con frecuencia se ha prestado poca atención a las verrugas genitales o anales, y muchos estudios no han diferenciado entre infecciones genitales y anales.

Las verrugas están provocadas por la infección por determinadas cepas del virus del papiloma humano (VPH). La infección por otras cepas de dicho virus puede ocasionar la aparición de cánceres cervicales o anales, pero las personas con verrugas no tienen más propensión a desarrollar cáncer. Un estudio reciente descubrió que los hombres infectados por cepas del VPH causantes del cáncer tienen más probabilidades de adquirir el VIH.

En este nuevo estudio se contó con 1.427 hombres gays sexualmente activos y sin VIH en Sydney (Australia) inscritos en la cohorte HIM (siglas en inglés de Salud en Hombres), a los que se entrevistó dos veces al año acerca de sus comportamientos de riesgo. El promedio de tiempo que permanecieron en el estudio fue de algo menos de cuatro años.

Una vez al año, a los participantes se les ofreció someterse a un examen de salud sexual, que incluía la toma de muestras sanguíneas para comprobar la presencia de VIH, sífilis y virus del herpes simple tipo 1 y 2 (VHS-1 y VHS-2, respectivamente). También se hicieron pruebas de gonorrea y clamidia, con muestras de orina y frotis anales. Asimismo, durante las entrevistas, a los hombres se les preguntó sobre diagnósticos recientes de ITS (incluyendo verrugas genitales y anales, para las que no se podían realizar pruebas).

Un total de 53 hombres adquirieron posteriormente el VIH, y se dispuso de entrevistas y datos sobre ITS en 47 casos. El equipo de investigadores analizó qué diagnósticos de ITS estuvieron relacionados con la infección por el virus durante el mismo período de seis meses.

En el primer análisis, antes de tener en cuenta las diferencias en el comportamiento sexual, se relacionaron las siguientes infecciones con la adquisición del VIH:

**Gonorrea anal

**Clamidia anal

**Verrugas anales

**Verrugas genitales

**VHS-1 (sólo al inicio del estudio)

Las infecciones por gonorrea y clamidia en el pene no estuvieron relacionadas con la adquisición del VIH. Además, aunque la infección por VHS-1 en el comienzo del estudio estuvo asociada al hecho de contraer el VIH, la infección posterior por VHS-1 o la infección por VHS-2 en cualquier momento, no lo estuvieron. En la mayoría de los estudios, el VHS-2 es el virus relacionado más habitualmente con infección por VIH, pero los autores sugieren que el VHS-1 puede estar convirtiéndose en más relevante en algunos países industrializados.

Los autores realizaron con posterioridad un análisis en el que se tuvo en cuenta el número de veces que los hombres declararon practicar sexo anal sin protección con una pareja de estado serológico al VIH desconocido, o con una pareja con VIH.

En este análisis, los hombres a los que el equipo de investigadores les diagnosticaron gonorrea anal fueron siete veces más propensos a adquirir el VIH (cociente de riesgo [CR]: 7,12; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 2,05-25,75). Además, los varones que declararon tener verrugas genitales tuvieron una probabilidad más de tres veces superior de infectarse por VIH (CR: 3,63; IC95%: 1,62-8,14).

La relación entre otras ITS y la adquisición del VIH dejó de ser significativa desde el punto de vista estadístico. Sin embargo, es importante señalar que el número de infecciones fue relativamente pequeño en esta muestra, por lo que el estudio no disponía de capacidad estadística para dilucidar estas posibles relaciones; quizá otro ensayo de mucho mayor tamaño sí podría identificar algún vínculo.

Los autores indican que, en la mayoría de los casos, la gonorrea anal diagnosticada fue asintomática, y sugieren que es posible que infecciones prolongadas -capaces de provocar inflamación rectal- estén relacionadas con la adquisición del VIH.

El equipo de investigadores sugiere dos posibles mecanismos a través de los cuales las verrugas pueden facilitar la transmisión del VIH. En primer lugar, las propias verrugas pueden debilitar la integridad de la barrera epitelial frente al VIH. En segundo lugar, los autores comentan que el tratamiento de las verrugas a menudo provoca ulceraciones e inflamaciones que se prolongan durante semanas o meses, y cabe la posibilidad de que sea el propio tratamiento el que aumente el riesgo de infección por el virus.

Se necesitarían más estudios para validar la segunda hipótesis. Además, puede parecer que entra en contradicción con las conclusiones y recomendaciones de los autores: “Estos hallazgos sugieren que debería estudiarse el uso de exámenes frecuentes de salud sexual y el tratamiento temprano de ITS (especialmente de ITS anales), como posible método de prevención del VIH en hombres homosexuales”.

Referencia:

Jin F et al. Anal sexually transmitted infections and risk of HIV infection in homosexual men. J Acquir Immune Defic Syndr, published online ahead of print, 2009. doi: 10.1097/QAI.0b013e3181b48f33.