La carga viral de VPH predice el riesgo de enfermedad cervical

Christopher Gadd
Published: 18 January 2005

Las mujeres con VIH que experimentan neoplasias intraepiteliales de grado elevado en el cuello del útero (CIN, en sus siglas en ingles), muestran niveles más altos de Virus del Papiloma Humano (VPH) en el cuello del útero que las mujeres que no padecen enfermedad cervical. Es lo que afirma un estudio presentado en el número del 1 de febrero de la revista Clinical Infectious Diseases. Sin embargo, ni el tipo de VPH, ni el número de cepas detectadas, se asociaron con la presencia de CIN de grado elevado.

Los investigadores, procedentes de la ciudad italiana de Milán, concluyen que la carga viral de VPH puede utilizarse como un indicador del riesgo de progresión de la enfermedad cervical y desarrollo de cánceres en las mujeres que viven con VIH.

La infección del cuello del útero por algunas cepas del VPH, un virus que causa verrugas genitales, puede llevar a problemas celulares tales como la displasia o la neoplasia. Con el tiempo, éstas pueden convertirse en lesiones de grados reducido a elevado, y posiblemente en un cáncer cervical. Se sospecha que la infección por VIH aumenta el riesgo de progresión de la enfermedad cervical, debido a la dificultad para eliminar la infección por VPH que es persistente, incluso cuando el tratamiento contra el VIH es eficaz.

“La carga viral significativamente más alta de VPH detectada en las mujeres con displasia de grado elevado, y el espectacular descenso de la carga viral tras la extracción quirúrgica de la lesión sugieren que la carga viral del VPH es un posible indicador de la posible aparición de lesiones intraepiteliales escamosas de grado elevado”, concluyen los investigadores. “No obstante, la distribución, el número y el tipo de cepas del VPH responsables de la infección cervical, no difirieron de manera significativa en los dos grupos.”

Varios estudios intentaron identificar si la carga viral del VPH y la presencia de cepas de “alto riesgo” del VPH se asociaban con la progresión de la enfermedad cervical, aunque no consiguieron llegar a un acuerdo en los resultados. El presente estudio se diseñó para evaluar estos parámetros en las mujeres con VIH y con las cepas de “alto riesgo” del VPH, comparando un grupo de mujeres con VIH que presentaban CIN de grado elevado con otro grupo de mujeres con VPH de “alto riesgo” pero sin la presencia de CIN de grado elevado.

Los investigadores analizaron la carga viral y los tipos del VPH encontrados en 108 muestras procedentes de 38 mujeres con VIH y VPH de alto riesgo. De estas mujeres, 16 mostraban CIN de grado elevado (grado de 2 a 3) mientras las otras 22 no presentaban ninguna neoplasia o de grado reducido (grado 1) tras un examen del cuello del útero por colposcopia.

Se buscó que los dos grupos coincidieran en edad, número de CD4, carga viral del VIH y tratamiento antirretroviral. La carga viral del VPH se calculó mediante dos técnicas distintas: la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, en sus siglas en inglés) y una prueba denominada Hybrid Capture 2 (HC2).

Todas las mujeres fueron examinadas en intervalos de seis a doce meses. En las visitas se les exploró el cuello del útero y se tomaron muestras por frotis de Papanicolau, biopsia o raspado cervical, con el fin de analizarlas. En las mujeres con lesiones de grado elevado, las muestras se recogieron menos de un mes antes de la extracción quirúrgica de las lesiones, tres a seis meses después de la intervención, y otra vez tras la intervención durante el seguimiento a largo plazo con una mediana de tiempo de doce meses. Las muestras de las mujeres sin CIN de grado elevado se tomaron en momentos similares, pero éstas no se sometieron a la intervención quirúrgica.

El análisis de las muestras por raspado cervical mostraron que las mujeres con lesiones de grado elevado presentaban cargas virales de VPH más elevadas que las mujeres sin lesiones (p<0,001, con ambas técnicas). Además las cargas virales del VPH bajaron después de la extracción quirúrgica de las lesiones de grado elevado (p<0,001 con el PCR; p=0,024 con la HC2).

Contrariamente, no obstante, el número de las distintas cepas del VPH detectadas en las muestras era similar en todas las mujeres, tanto si habían tenido o no lesiones de grado elevado, con un número mediano de cuatro tipos de VPH observados en las muestras extraídas durante la intervención quirúrgica. “Nuestros resultados muestran que, en las personas con VIH, se observa una gran prevalencia de infecciones por VPH de alto riesgo múltiples y persistentes dentro de una lesión específica”, deducen los investigadores.

También subrayan que no observaron diferencias significativas entre los tipos de cepas del VPH detectados en los dos grupos, y que los tipos 16, 51 y 52 eran más prevalentes.

Durante el seguimiento, 9 de las 16 mujeres con lesiones de grado elevado sufrieron una recaída, 8 con CIN de grado reducido y 1 con CIN de grado elevado. Sin embargo, los investigadores no fueron capaces de demostrar una relación manifiesta entre la persistencia de la infección por VPH y el riesgo de recaída. Aunque en 9 mujeres con lesiones de grado elevado la infección fue persistente en las tres muestras, 3 de ellas no sufrieron una recaída de la CIN.

“Al evaluar si la persistencia viral es un factor esencial en la evolución de las lesiones cervicales, nos enfrentamos a un verdadero rompecabezas”, añaden los autores del estudio. “La prevalencia de una infección por VPH persistente en las mujeres que sufrieron una recaída no fue estadísticamente diferente de la que se observó en las mujeres que no la tuvieron.”

Referencia: Lillo FB et al. Determination of human papillomavirus (HPV) load and type in high-grade cervical lesions surgically resected from HIV-infected women during follow-up of HPV infection. Clin Infect Dis 40: 451-457, 2005.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).