Un estudio afirma que la mayoría de los síntomas ‘asociados a TARGA’ podrían no ser atribuibles al tratamiento farmacológico

Christopher Gadd
Published: 19 August 2004

Según un amplio estudio de cohorte presentado en la edición del 16 de agosto de Clinical Infectious Diseases, la mayor parte de los síntomas clínicos asociados con la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) son tan comunes en las mujeres VIH positivas que permanecen estables con un régimen TARGA, como lo son en mujeres VIH positivas que nunca han tomado TARGA. Puesto que todos los síntomas estudiados eran más comunes en las mujeres VIH positivas que en las VIH negativas, el estudio sugiere que los síntomas que experimentan las personas que toman TARGA puede que no sean del todo atribuibles al tratamiento farmacológico, sino que podrían ser consecuencia directa de la propia infección.

El estudio también mostró que las mujeres VIH positivas que cambiaron su tratamiento experimentaron más síntomas clínicos que aquéllas con regimenes estables o que nunca habían tomado TARGA, lo que ratifica resultados de estudios previos.

Los investigadores examinaron la incidencia de síntomas habitualmente asociados a TARGA en un grupo de mujeres que participaban en el Estudio interagencias sobre VIH en mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés), un estudio de cohorte prospectivo y multicéntrico llevado a cabo en seis centros de Estados Unidos. Ente abril de 2000 y abril de 2003, un total de 364 mujeres VIH negativas y 1256 mujeres VIH positivas rellenaron un cuestionario, al menos una vez al año, en el que se les preguntaba si habían experimentado algún síntoma clínico en los seis meses previos.

Los síntomas incluían dolor abdominal, diarrea, pérdida de apetito, náusea o vómitos, dolor muscular, cansancio, fiebre, redistribución de la grasa corporal, mareos, dolores de cabeza, parestesia (sensaciones anómalas en la piel), sequedad bucal, cálculos renales o erupción cutánea. Cada mujer rellenó una media de 4,7 cuestionarios durante los tres meses que duró el estudio.

Los principales hallazgos fueron que:

 Todos estos 14 síntomas fueron más comunes en mujeres VIH positivas que en mujeres VIH negativas.

 Las mujeres que habían permanecido en un régimen TARGA estable durante al menos seis meses tuvieron un riesgo mayor de redistribución de grasa corporal y diarrea que aquéllas mujeres con VIH que nunca habían tomado TARGA. Los dolores abdominales fueron menos habituales en el grupo que permanecía estable en TARGA. Sin embargo, la ocurrencia de otros once síntomas fue similar en los dos grupos, lo que sugiere que TARGA no es la única causa.

 Las mujeres que cambiaron su régimen TARGA tuvieron una mayor ocurrencia de diarrea, náusea o vómitos, redistribución de la grasa corporal, dolor muscular o parestesia que las mujeres VIH positivas que nunca habían tomado TARGA. Sin embargo, otros ocho síntomas ocurrieron con frecuencia similar en los dos grupos, lo que sugiere de nuevo la falta de relación con el tratamiento farmacológico.

 Entre las mujeres que tomaban TARGA, aquéllas con regimenes estables tuvieron el riesgo más bajo de desarrollar síntomas. Este grupo refirió menos diarrea, pérdida de apetito, náusea o vómitos, fiebre, redistribución de grasa corporal, mareos y sequedad de la boca que el grupo con cambio de tratamiento.

Los autores del estudio argumentan que sus hallazgos “confirman la necesidad de controlar más estrechamente los síntomas clínicos de las mujeres que toman terapia antirretroviral”, en particular en las mujeres que cambiaron su régimen.

Y concluyen: “Nuestros hallazgos también revelan la necesidad de ser cautos a la hora de atribuir síntomas clínicos, en la enfermedad del VIH, enteramente al uso del tratamiento, dada la alta prevalencia de síntomas entre mujeres VIH negativas con alto riesgo de adquirir el VIH y mujeres VIH positivas naive a TARGA”.

Sin embargo, el estudio no estratificó a los participantes según los fármacos que formaban parte de sus regimenes TARGA. Por ello es imposible extraer conclusiones respecto a los efectos de fármacos concretos o clases de fármacos, que podrían estar asociados con uno o más de los síntomas analizados.

El 49% de las mujeres VIH negativas refirieron algún síntoma clínico durante los seis meses previos a cada cuestionario, en contraste con el 67% de las mujeres con VIH sin tratamiento y el 69% de las que estaban tomando un régimen TARGA. Todos los 14 síntomas incluidos fueron significativamente más comunes entre las mujeres con VIH (p<0,05), siendo la redistribución de la grasa corporal (tasa de probabilidad [TP] del 4,9; intervalo de confianza [IC] del 95%:3,4-7,0) y las diarrea (TP=3,3; IC 95%:2,3-5,0) los síntomas que mostraron un mayor efecto del VIH.

Tras dividir los datos de las mujeres que tomaban TARGA entre aquellas con un régimen estable durante los últimos seis meses, aquéllas que habían cambiado de tratamiento o aquéllas que habían dejado de tomar uno o más fármacos, los investigadores descubrieron un efecto significativo del uso de TARGA.

Las mujeres con un régimen TARGA estable tuvieron una ocurrencia de síntomas similar a las del grupo naive a TARGA (TP=0,9; IC 95%:0,7-1,1). En contraste, las mujeres que cambiaron de régimen TARGA tuvieron una ocurrencia 1,4 veces mayor de algún síntoma (IC 95%:1,1-1,8) en comparación con aquéllas que nunca habian tomado TARGA. Los análisis subsecuentes revelaron que este efecto fue significativo en el caso de la diarrea, náusea o vómito, redistribución de la grasa corporal, dolor muscular y parestesia (p<0,05), pero no en los ocho restantes (excepto cálculos renales, cuya incidencia fue demasiado baja para un análisis estadístico).

Las mujeres que cambiaron de régimen TARGA también tuvieron una mayor ocurrencia de síntomas que aquéllas que permanecían en un régimen estable (TP=1,5; IC 95%:1,2-1,9), siendo significativa en el caso de la diarrea, la pérdida de apetito, náusea o vómitos, fiebre, redistribución de grasa en el cuerpo, mareos, sequedad en la boca y erupción cutánea. Un efecto parecido se observó en aquellas que dejaron de tomar toda la terapia de golpe (TP=1,6; IC 95%:1,3-1,9). “Las prevalencias más altas de síntomas concretos se observaron entre aquellas mujeres que interrumpieron todos los fármacos y entre aquéllas que cambiaron su régimen por otro”, afirman los autores.

Aunque señalan que en su análisis no pueden eliminar completamente los efectos del sesgo de memoria o de la depresión clínica, argumentan que su estudio “intenta la comparación menos segada posible de la prevalencia de síntomas clínicos en un estudio observacional de cohorte”. Y es más, hasta la fecha, “es el [estudio] más amplio que examina síntomas clínicos en una cohorte de mujeres con VIH y de mujeres VIH negativas con alto riesgo de VIH”.

Referencia

Silverberg MJ et al. Prevalence of clinical symptoms associated with highly active antiretroviral therapy in the Women’s Interagency HIV Study. Clin Infect Dis 39: 717-724, 2004.

Traducción Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).