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Transmisión de madre a hijo
| Last updated: 16.05.05 |
El VIH se puede transmitir de una mujer VIH positiva a su hijo o durante el embarazo, o durante el parto y el nacimiento, así como también por la lactancia. En Europa y Estados Unidos, están infectados entre un 15 y un 20 por ciento de bebés nacidos de mujeres VIH positivas que no están tomando tratamiento antirretroviral. En la mayoría de los casos, se cree que el VIH se transmite durante las últimas semanas del embarazo o durante el parto.
Factores que incrementan el riesgo
Un bebé tiene más probabilidades de contraer el VIH si su madre tiene la infección en estado avanzado o ha desarrollado SIDA; si la carga viral de la madre es alta y el recuento de CD4 es bajo; si rompe aguas al menos 4 horas antes del parto; si tiene un parto vaginal (lo opuesto a una cesárea); si el parto es complicado y requiere de episiotomía o fórceps; si tiene una infección vaginal (infecciones de transmisión sexual, como la clamidia); si consume drogas durante el embarazo; o si amamanta al bebé. También se incrementa el riesgo de transmisión si la madre queda infectada por VIH durante el embarazo.
Amamantar
El riesgo de infección se ve incrementado aproximadamente de 1 a 3 si la madre amamanta a su hijo, por lo que se recomienda evitar dar al niño la leche materna y sustituirla por biberones con leches formuladas. En el Reino Unido es seguro alimentar a un hijo recién nacido con biberón.
Tratamientos para prevenir la transmisión de madre a hijo: AZT y nevirapina
Se ha mostrado que el fármaco antirretroviral AZT (zidovudina) reduce el riesgo de transmisión. En un estudio, se dio pastillas de AZT a mujeres embarazadas durante los últimos 6 meses de embarazo, y AZT intravenoso durante el parto y el nacimiento, más AZT en jarabe para sus bebés durante las primeras seis semanas después del nacimiento. También se les aconsejó que no amamantaran a sus hijos. Estas mujeres tuvieron muchas menos probabilidades de transmitir el VIH a sus bebés que las mujeres que no tomaron AZT. El uso de AZT durante el embarazo ha reducido la tasa de transmisión a niveles muy bajos en el Reino Unido, así como en algunos lugares de Europa y de Estados Unidos.
Los estudios en países con pocos recursos mostraron que, incluso si se empieza a tomar AZT en un estado avanzado del embarazo, o más o menos en un momento cercano al parto, éste aún podía reducir casi a la mitad el riesgo de transmisión.
Usar el AZT como monoterapia es un tratamiento inadecuado para la mujer misma y podría limitar sus futuras opciones de tratamiento si desarrolla resistencias al fármaco. No obstante, hasta el momento los estudios sugieren que esto no ocurre con frecuencia cuando el AZT se usa sólo durante el embarazo.
Ensayos más recientes realizados en África han encontrado que, suministrando una única dosis de nevirapina a la madre en el parto y otra dosis única al bebé después del nacimiento, se pueden reducir sensiblemente las posibilidades de que la madre transmita el VIH a su bebé. Sin embargo, hay cierta preocupación acerca de la posible aparición de resistencia a la nevirapina, por lo que, si una mujer está recibiendo TARGA, no se le debería dar una dosis única de nevirapina.
Parto por cesárea
El riesgo de transmisión se reduce si el bebé nace por medio de un parto por cesárea, que en este caso es preferible al parto vaginal. Este procedimiento se denomina ‘cesárea electiva’ y se programa para la semana 38 del embarazo, o bien se prepara antes si el parto se adelanta. Las investigaciones sugieren que una terapia antirretroviral durante el embarazo más un parto planificado por cesárea pueden reducir el riesgo de transmisión al 2% (1 en 50). Por sí mismo, el parto por cesárea puede suponer un riesgo para la madre.
Tratamiento durante el embarazo
Las mujeres con recuento de CD4 altos y niveles de carga viral bajos que se quedan embarazadas tienen menos probabilidades de transmitir el VIH a su hijo. Es posible que estas mujeres no necesiten tratamiento para ellas mismas, por lo que se les recomienda comenzar a tomar AZT poco después de la semana 14 de su embarazo.
Se aconseja a las mujeres embarazadas que tomen el tratamiento que necesitan a pesar de su embarazo (una excepción es el fármaco antirretroviral efavirenz, que no está recomendado durante el embarazo). Esto quiere decir que la terapia antirretroviral, considerada un tratamiento estándar para adultos con VIH, la usan ahora ampliamente las mujeres que se quedan embarazadas. No hay información sobre si la terapia antirretroviral es más efectiva para prevenir la transmisión del VIH que el AZT solo, pero se supone que podría serlo puesto que reduce de manera más efectiva la carga viral de la madre.
Mujeres que conciben mientras están en tratamiento
Durante las primeras 14 semanas del embarazo, el feto es más vulnerable a cualquier efecto tóxico de los fármacos. Por ello, tomar tratamiento antirretroviral durante este tiempo puede incrementar el riesgo de defectos de nacimiento. Sin embargo, interrumpir el tratamiento puede incrementar el riesgo de transmisión, ya que la carga viral podría subir, por lo que se recomienda a las mujeres que continúen su tratamiento durante su embarazo.
Efectos secundarios en el bebé
Hasta el momento, los niños nacidos de madres que han sido expuestas al AZT durante el embarazo no mostraron un incremento en el riesgo de defectos de nacimiento o de problemas de crecimiento, aunque es importante que estén bajo control continuo. Mucho menos se sabe hasta la fecha sobre la seguridad de otros fármacos anti-VIH. Un pequeño estudio de mujeres embarazadas que tomaban AZT y 3TC, con o sin inhibidores de la proteasa, encontró una alta tasa de nacimientos prematuros y un pequeño número de anomalías en el nacimiento. Sin embargo, otros estudios han informado de que no se han incrementado los nacimientos prematuros ni las anomalías congénitas, y un amplio estudio norteamericano publicado en 2002 encontró que los inhibidores de la proteasa no incrementaban el riesgo de tener un bebé prematuro o con bajo peso en el nacimiento y que el cigarrillo, el alcohol y el consumo de drogas durante el embarazo sí fueron causas de parto prematuro y otros defectos de nacimiento.
