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Disfunción sexual
   Last updated: 16.05.05
 
Aunque la disfunción sexual puede ser un problema para cualquiera, las personas que viven con VIH pueden verse particularmente afectadas. La pérdida del impulso o del deseo sexual (libido) puede tener un impacto significativo sobre la calidad de vida y los sentimientos de autovaloración, e incluso podría contribuir a problemas emocionales tales como la ansiedad y la depresión.

Los problemas sexuales son comunes durante los momentos de estrés, como cuando recibes un diagnóstico VIH positivo o tienes problemas en el trabajo o con la pareja. También pueden disminuir tanto el deseo como la capacidad para tener sexo la ingesta excesiva de alcohol o de drogas recreativas.

Muchos de los fármacos comúnmente utilizados para tratar la depresión, tales como la fluoxetina (Prozac) o paroxetina (Seroxat) también pueden afectar la función sexual. Además, se ha demostrado que el acetato de megestrol (Megace), un estimulador del apetito, puede causar pérdida de la libido.

Problemas masculinos
Con frecuencia la disfunción sexual entre los hombres puede deberse a una disminución de los niveles de testosterona (hipogonadismo), que también puede conducir a la fatiga. Se han encontrado niveles de testosterona más bajos de lo normal en personas con VIH avanzado, lo cual puede deberse tanto a los efectos directos del VIH como a una mala salud crónica en sí misma. Para aliviar estos problemas muchos hombres reciben tratamiento de testosterona. Habitualmente los hombres que reciben terapia de reemplazo de testosterona aumentan su masa muscular, experimentan una elevación emocional y un incremento de su libido.

Estrategias para la impotencia
La impotencia o la incapacidad para tener o mantener una erección puede deberse a que el VIH daña los nervios del pene que controlan la erección (neuropatía automática). De forma similar, los fármacos antirretrovirales que causan la neuropatía tales como ddC, ddI y d4T pueden causar insensibilidad en el área genital, lo cual puede hacer difícil mantener una erección. También se ha informado de que los inhibidores de la proteasa (IP) causan impotencia, con una cierta evidencia que sugiere que los regímenes de tratamiento que contienen ritonavir tienen particularmente más probabilidades de causar disfunción sexual.

Sildenafil, más conocido como Viagra, es una pastilla usada para tratar la impotencia, cuya función es incrementar el fluido sanguíneo hacia el pene, haciéndolo más sensible al tacto. Las personas que estén tomando Viagra deben tener mucho cuidado si también están tomando IP, inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido (ITINN), ketoconazol, itraconazol y eritromicina. Para estos casos se aconseja la dosis reducida de 25mg de Viagra, y no deben tomarse más de dos dosis en un periodo de 48 horas. Sin embargo, no se recomienda en absoluto el uso de Viagra en personas que estén tomando ritonavir debido a los potenciales riesgos para la salud. Igualmente, se debe evitar en cualquier caso el uso conjunto de Viagra con la droga recreativa poppers.

Los tratamientos más antiguos para tratar la impotencia son la inyección de alprostadilo, una hormona producida por la glándula de la próstata que altera el fluido sanguíneo del pene. Esto se puede hacer usando Caverject (inyección intracavernosa), una aguja minúscula usada para inyectar la hormona en el pene. Aunque algunos hombres pueden encontrarlo muy desagradable, es un tratamiento muy rápido y los efectos pueden durar horas. Se desconocen los efectos a largo plazo y hay un límite de tres inyecciones por semana, ya que, de lo contrario, se corre el riego de sufrir priapismo o una persistente erección dolorosa del pene. El alprostadilo también se puede conseguir en forma de cápsula pequeña que uno mismo puede insertarse en la uretra usando un aplicador. Esta alternativa se conoce como Muse.

También existe una gama de diversos implantes, pero éstos deben sustituirse con el tiempo. También se puede lograr un pene más firme, aunque no duro, a través de un implante de silicona semisólida. Otra alternativa es la creación de un vacío dentro del pene, que se puede rellenar con una barra de silicona para lograr una erección. En el Servicio Nacional de Salud (NHS, en sus siglas en inglés) también se pueden conseguir bombas de vacío, entre las que se incluye la bomba de Rapport.

Problemas femeninos
No es infrecuente que las mujeres VIH-positivas experimenten una menopausia precoz como resultado de la producción anómala de las hormonas femeninas, progesterona y estrógeno. La disfunción sexual entre las mujeres también puede estar causada por síntomas físicos tales como la sequedad vaginal o aftas, dolor o Síndrome Premenstrual (SPM) grave. A las mujeres también se les puede ofrecer la terapia de reemplazo hormonal, aunque esto es algo que se debería supervisar cuidadosamente debido a las señales de masculinización. La Viagra no se ha estudiado en mujeres.

Ayuda psicológica
Si te preocupa cualquier aspecto relacionado con la disfunción sexual, es recomendable que lo hables con tu médico, ya que es quien puede referirte a un especialista dentro de tu mismo centro hospitalario, como un psicólogo o psicoterapeuta. Si las causas subyacentes del problema son emocionales, los medicamentos sólo te podrán proporcionar un beneficio parcial. Unas pocas sesiones con un psicólogo o un consejero te podrían brindar una ayuda adicional.