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Interrupción del tratamiento
   Last updated: 16.05.05
 
La toma del tratamiento antirretroviral (TARGA) ha sido pensada como un compromiso para toda la vida. El éxito del tratamiento permite reducir la carga viral del VIH hasta niveles muy bajos, e idealmente “indetectables”. Al detener el tratamiento, se pierde el control de la infección y los niveles de VIH en el cuerpo vuelven a subir con rapidez. Sin embargo, gozar de una buena salud, tener que respetar horarios de tomas muy estrictos y las preocupaciones sobre la posibilidad de desarrollar efectos secundarios graves a largo plazo, pueden llevar a algunas personas a pedir a su médico una pausa en la toma de TARGA. Las personas que viven con el VIH podrán llamar estas pausas “vacaciones”, pero muchos médicos prefieren el término de interrupciones estructuradas del tratamiento o IET (STI, en sus siglas en inglés, por lo que hay que distinguirlo con las infecciones de transmisión sexual que llevan las mismas siglas).

Las interrupciones de tratamiento despertaron el interés de los investigadores especializados en VIH después de que un grupo reducido de personas que habían tomado TARGA mantuvieron niveles de carga viral muy reducidos incluso tras haber detenido el tratamiento. Si bien estos informes merecen que se lleven a cabo más investigaciones, en el momento no existe ninguna evidencia de si el control sostenido de la carga viral resultaba de las pausas de tratamiento o si era el resultado de una mera coincidencia. Dada la falta de pruebas y los riesgos potenciales de las interrupciones de tratamiento, muchos médicos consideran que esta estrategia tendría que adoptarse únicamente en el ámbito de un ensayo clínico o cuando se puede beneficiar de un nivel muy alto de control médico y de cuidados sanitarios. Sin embargo, merece señalar que algunos ensayos mostraron que algunas personas que viven desde mucho tiempo con el VIH no se benefician de la estrategia de las interrupciones de tratamiento.

Interrumpir el tratamiento podría anular todos los beneficios obtenidos con el tratamiento inicial. Cuando se interrumpe el tratamiento la respuesta habitual es que la carga viral suba y el número de CD4 descienda. El resultado contiguo de estos cambios dependerá del estado de salud de la persona en el momento. Permitir que el número de CD4 baje hasta niveles en los que puedan aparecer infecciones asociadas con el VIH presenta sin ninguna duda un riesgo considerable para la salud.

Cansancio del tratamiento
La realidad diaria de la toma de TARGA a largo plazo puede conllevar muchos desafíos. Para algunas personas, la necesidad de mantener altos niveles de adhesión (por ejemplo tomando cada dosis sin falta) y de gestionar efectos secundarios constantes y desagradables puede reducir la calidad de vida general de tal modo que el coste del tratamiento puede acabar superando los beneficios. En estas circunstancias, una pausa en el tratamiento puede resultar interesante. Si tienes problemas con el hecho de tomar antirretrovirales o con efectos secundarios, te recomendamos que hables con tu médico u otro miembro del personal médico de tu clínica en vez de interrumpir el tratamiento por tu propia decisión. Puede que sean capaces de ayudarte a resolver estos problemas sin tener que detener el tratamiento.

Interrupciones de tratamiento antes de un cambio de fármacos
Otro posible papel de las interrupciones de tratamiento es aumentar las posibilidades de que un tratamiento de ‘rescate’ sea eficaz en la reducción de la carga viral. Los tratamientos de rescate son los que usan las personas que han tomado muchos antirretrovirales distintos y que ya no consiguen mantener niveles de carga viral suprimida. En las personas que se encuentran en esta situación, puede que el VIH sea resistente y que existan ya pocos fármacos disponibles que sean eficaces.

Interrumpir la toma de todos los fármacos durante unas semanas o unos meses puede permitir que el VIH pierda algo de resistencia. Si la mayor parte de los nuevos viriones del VIH producidos durante este tiempo no son resistentes a los fármacos, la terapia de rescate puede que tenga más posibilidades de reducir la carga viral hacia niveles indetectables antes de que las cepas resistentes se puedan reestablecer. Sin embargo, antes de desaparecer por completo, es muy probable que el VIH resistente a los fármacos se haya ‘archivado’ dentro del cuerpo y resurja en algún momento una vez se haya vuelto a empezar el tratamiento.

Estimular una respuesta inmunitaria
Las interrupciones de tratamiento también se están investigando como un modo de preparar el cuerpo para controlar el VIH de manera más eficaz. Esta teoría se basa en que los aumentos de la carga viral que ocurren cuando se interrumpe el tratamiento podrían actuar como una especie de ‘autovacunación’ que estimularía el sistema inmunitario con el fin de reconocer y de responder contra el virus.

Algunos expertos opinan que esta estrategia será la que tenga mayor posibilidad de éxito en las personas que empezaron el tratamiento muy poco tiempo después de haberse infectado, por ejemplo durante la infección aguda o primaria. No obstante esta aproximación se encuentra también en investigación en las personas que llevaban más años con VIH y empezaron el tratamiento más tarde Los resultados de algunos ensayos que se hicieron públicos hace poco no son prometedores y no sugieren que exista algún beneficio clínico en tomar pausas de tratamiento si se tiene infección por VIH crónica.

Riesgos posibles de las interrupciones de tratamiento
  • Aumento de la carga viral y descenso de CD4, lo que podría provocar riesgos de infecciones y otras enfermedades.


  • Aunque muchas personas recuperaron las células CD4 que habían perdido y volvieron a reducir la carga viral después de haber empezado el tratamiento otra vez, estos dos indicadores puede que no vuelvan por completo a los niveles obtenidos antes de la interrupción.


  • Algunas personas experimentan síntomas similares a los de la gripe durante el rebote de la carga viral.


  • El rebote de la carga viral podría volver a sembrar los reservorios virales que habían sido disminuidos por el tratamiento.


  • Cada antirretroviral se elimina del cuerpo a una velocidad distinta, y en el caso de los fármacos cuyos niveles de concentración son más bajos, puede que el virus desarrolle resistencia, por lo que puede que no sea seguro interrumpir algunas combinaciones de fármacos de manera abrupta, especialmente las que incluyen efavirenz y nevirapina. Es recomendable que pidas a tu médico su opinión sobre la combinación de antirretrovirales que estás tomando.


  • En vez de mejorar la calidad de vida, la alternancia entre la toma y no toma del tratamiento puede empeorarla. Puede que el ‘hábito’ de la adhesión y el aguantar los efectos secundarios necesiten volverse a aprender cada vez que se interrumpe el tratamiento.


  • Ha habido casos de superinfección (o reinfección) con diferentes cepas del VIH en algunas personas durante la interrupción del tratamiento.