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Precauciones frente a los efectos secundarios

Para evitar que el VIH se reproduzca, es necesario tomar una combinación de fármacos antirretrovirales, cada uno de los cuales actúa sobre el virus de una manera ligeramente distinta.

Estos fármacos tienen un efecto anti-VIH muy potente, pero también pueden producir efectos colaterales no deseados, o efectos secundarios.

No sólo los fármacos anti-VIH provocan efectos secundarios, todos los fármacos (incluyendo las medicinas complementarias y alternativas, que abarcan los llamados remedios “naturales” y “herbales”) pueden tener efectos secundarios no deseados.

Todos los fármacos antirretrovirales utilizados actualmente han pasado por años de investigación, en los que se realizaron ensayos clínicos con cientos, o incluso miles, de personas con VIH. Estos ensayos permiten asegurarse de que los fármacos actúan contra el virus y que su uso resulta seguro. Para que se apruebe el empleo de un fármaco, hay que demostrar que los beneficios que ofrece compensan los efectos secundarios que pueda provocar.

La mayoría de los efectos secundarios que se detectan en los ensayos clínicos suelen ser bastante leves -por ejemplo, diarrea, sensación de mareo o dolor de cabeza- y con frecuencia son pasajeros. Pero hasta unos efectos secundarios leves pueden afectar a tu calidad de vida, por lo que es importante conocer el riesgo de sufrirlos.

En ocasiones, en los ensayos y la investigación clínica se identifican efectos más graves. Uno de ellos especialmente preocupante, incluso peligroso, puede ser el desarrollo de una reacción alérgica a un fármaco. No obstante, se trata de casos poco habituales.