La vacuna para el VPH no ayuda a aclarar el virus en mujeres ya infectadas

Michael Carter
Published: 16 August 2007

Una vacuna contra las cepas cancerígenas del virus del papiloma humano (VPH) no tiene efecto terapéutico, según los resultados de un gran ensayo de reparto aleatorio publicado en la edición del 15 de agosto de Journal of the American Medical Association. El equipo de investigadores del estudio concluye que la vacunación contra el VPH no tiene efecto terapéutico y que las mujeres ya infectadas con cepas del VPH potencialmente cancerígenas deberían ser tratadas según las directrices actuales.

Ya se ha establecido con claridad que el cáncer cervical (y anal) está vinculado a determinadas cepas del VPH, el virus que provoca verrugas genitales. Recientemente, se han desarrollado dos vacunas que proporcionan, a las mujeres aún no expuestas al virus, una protección casi total contra las dos cepas del VPH (VPH-16 y VPH-18) con mayor riesgo de provocar cambios cancerígenos o precancerígenos en las células cervicales.

En los ensayos clínicos, las vacunas, Gardasil y Cervarix, tuvieron los mayores niveles de eficacia en mujeres que aún no eran sexualmente activas o que no habían sido expuestas al VPH. En el estudio de Gardasil se observaron niveles de eficacia mucho menores en mujeres con infección por VPH preexistente.

Ambas vacunas se basan en partículas similares al virus y han mostrado generar tanto anticuerpos protectores contra determinadas cepas del VPH como inducir una respuesta inmunológica mediada por células, lo que por lo general está relacionado con la erradicación de los virus. Por tanto, algunos investigadores han sugerido que proporcionar vacunas del VPH a mujeres con una infección preexistente por VPH-16 y/o VPH-18 podría tener algún efecto terapéutico y favorecer el aclaramiento del virus.

Para probar esta hipótesis, un grupo de investigadores comparó las tasas de aclaramiento de VPH-16/18 en mujeres que recibieron la vacuna Cervarix (que proporciona protección contra las cepas VPH-16/18) y una población de control de características similares en un ensayo de reparto aleatorio con control basado en la comunidad actualmente en marcha en Costa Rica. Ninguna de las mujeres tenía VIH.

Un total de 7.466 mujeres de entre 18 y 25 años de edad habían sido inscritas en el estudio, pero los investigadores restringieron su análisis a 2.189 mujeres con resultados positivos en la prueba del ADN del VPH. La inscripción tuvo lugar entre junio de 2004 y diciembre de 2005. Las mujeres fueron distribuidas de forma aleatoria para recibir tres dosis de Cervarix (1.101 mujeres) a lo largo de seis meses o una vacuna de control de la hepatitis A (1.088 mujeres). A continuación, el equipo de investigadores comparó las tasas de aclaramiento del VPH en los dos grupos de mujeres en las visitas de seguimiento a los seis y doce meses.

En la visita de seguimiento a los seis meses, no hubo diferencias en el número de mujeres que habían aclarado la infección por VPH-16/18 en los brazos de vacuna y control. De las mujeres infectadas por el VPH-16, el 27% de aquellas que recibieron la vacuna aclararon la infección, frente al 28% en el brazo de control.

Se observaron resultados similares en mujeres infectadas por el VPH-18, aclarando la infección el 46% de las mujeres vacunadas frente al 45% de las del brazo de control. En el caso de las mujeres infectadas por ambas cepas (VPH-16 y VPH-18), el 33% de las mujeres vacunadas aclararon la infección frente al 32% de la población de control.

A los doce meses, las tasas de aclaración siguieron siendo comparables entre el brazo de vacunación y el de control, observándose una aclaración del VPH-16 en el 44% de las mujeres vacunadas y el 46% de las de control, aclaramiento del VPH-18 en el 59% del brazo de vacuna y el 61% del de control y aclaramiento del VPH-16 y VPH-18 en el caso del 49% de aquellas que recibieron la vacuna y el 50% en el brazo de control.

Los investigadores tampoco observaron ningún efecto significativo de la vacunación cuando restringieron su análisis a mujeres que recibieron todas las dosis de la vacuna o que sólo estaban infectadas por un único tipo del VPH (incluyendo cepas no relacionadas con cáncer). Además, cuando los investigadores modificaron su análisis para incluir factores como el tiempo desde el inicio sexual, el uso de anticonceptivos orales o la infección concomitante por gonorrea o clamidia, las tasas de aclaramiento siguieron siendo similares entre ambos brazos.

El grupo de investigadores comenta que “el ensayo tiene la ventaja de ser al mismo tiempo basado en la comunidad... y de reparto aleatorio. Nuestros resultados muestran que las tasas de aclaramiento viral a lo largo de un periodo de 12 meses no están influidas por la vacunación”. Añaden que los doctores deberían “desalentar” el uso de las vacunas del VPH actualmente disponibles en mujeres con infección existente por VPH-16/18 con la esperanza de obtener un beneficio terapéutico.

Los autores concluyen que “nuestros resultados demuestran que en mujeres que dan positivo en la prueba del ADN del VPH, la vacunación contra el VPH-16/18 no acelera el aclaramiento del virus y no debería emplearse con el objeto de tratar infecciones prevalentes”.

En un artículo editorial en el mismo número se señala que los hallazgos de este estudio apoyan aún más las directrices estadounidenses para el uso de la vacuna del VPH Gardasil (Cervarix ha sido aprobada en Australia y está siendo valorada por autoridades reguladoras de otros países).

Las directrices estadounidenses declaran que debería suministrarse Gardasil a las chicas antes de que sean sexualmente activas, entre las edades de once y doce años (en Reino Unido, se ha recomendado la vacunación en chicas de entre doce y 13 años). Está garantizada una vacunación de repesca para las mujeres entre 13 y 26 años, siempre que aún no sean sexualmente activas o, si lo son, no hayan adquirido aún la infección por el VPH. El autor del artículo editorial añade: “Las mujeres con resultados anómalos en las pruebas PAP o aquellas con resultados positivos en la prueba de ADN del VPH deberían ser tratadas de acuerdo con las directrices actuales [procedimientos quirúrgicos y no invasivos] y que la vacuna del VPH no juega un papel en el tratamiento”.

Están en marcha estudios de seguridad y eficacia de la vacunación del VPH en hombres y actualmente no se disponen de datos sobre el uso de dichas vacunas en personas con VIH.

Referencia: Hildesheim A et al. Effect of human papillomavirus 16/18 L1 viruslike particle vaccine among young women with preexisting infection: a randomised controlled trial. JAMA 298: 743 – 753, 2007.

Markowitz LE. HPV vaccines – prophylactic not therapeutic. JAMA 298: 805 – 806, 2007.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).