Un servicio de counselling mediante teléfono móvil puede ayudar a que las personas
con VIH abandonen el consumo de tabaco, al
menos a corto plazo, según informa un equipo de investigadores de EE UU en la
edición digital de Nicotine & Tobacco
Research.
Los pacientes que emplearon el servicio de counselling fueron cuatro veces más
propensos a declarar que se abstuvieron de fumar durante siete días que las
personas que recibieron el apoyo estándar para renunciar a dicho hábito.
El counselling
por teléfono móvil también aumentó de forma significativa la posibilidad de que
los pacientes comunicaran una abstinencia total del consumo de cigarrillos,
pero las tasas de abandono del hábito fueron bajas.
La proporción de personas con VIH que fuman es
entre dos y tres veces superior a la observada entre la población general. Las
enfermedades relacionadas con el tabaco constituyen una importante causa de
morbimortalidad en pacientes seropositivos. De hecho, se calcula que dejar de
fumar podría reducir en un 16% la mortalidad general en estas personas, haría
disminuir en un 20% el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular
importante y reduciría en un 34% el riesgo de desarrollar un cáncer no
definidor de sida.
Sorprendentemente, se habían realizado pocos
estudios respecto a la eficacia de las intervenciones para abandonar el consumo
de tabaco en pacientes con VIH. Sin embargo, los limitados datos disponibles
resultan alentadores e indican que dichos servicios son bien acogidos. Además,
los resultados de un pequeño estudio piloto efectuado en Houston (Texas)
evidenciaron que el servicio de counselling
a través de teléfono móvil ayudó a los pacientes a dejar de fumar.
El equipo de investigadores que llevó a cabo
este estudio piloto pretendía valorar la eficacia del counselling telefónico en un estudio de mayor tamaño y duración.
En consecuencia, se diseñó un estudio
prospectivo de distribución aleatoria que duró tres meses, en el que
participaron 464 personas con VIH fumadoras que deseaban abandonar el hábito.
Los pacientes fueron inscritos en el Centro de Salud Thomas Street de Houston
(EE UU), una clínica que ofrece atención del VIH a una población urbana que, en
gran medida, carece de recursos.
Todos los pacientes recibieron un
asesoramiento breve relativo a cómo dejar de fumar, información escrita y
terapia de reemplazo de nicotina. Más adelante, los participantes fueron
distribuidos de forma aleatoria en dos grupos.
Un grupo de pacientes no recibió más apoyo
adicional y constituyó el brazo de control.
Al resto, se les proporcionó un teléfono móvil
y una tarjeta prepago que les permitía acceder al apoyo de counselling. Los pacientes recibieron once sesiones de counselling a lo largo de un período de
tres meses. Estas sesiones se basaron en un modelo de terapia
cognitivo-conductual. Estas personas también dispusieron de un número de
atención directa para acceder al apoyo entre estas sesiones.
El principal resultado del ensayo fue
conseguir la abstinencia durante una semana tras tres meses de intervención. Por
otra parte, se reunió información sobre la abstinencia a largo plazo y la
abstinencia de 24 horas se determinó biomédicamente midiendo los niveles de CO2.
La mayoría de los pacientes eran hombres (70%)
y alrededor de tres cuartas partes eran de origen afroamericano. Su edad media
era de 44 años y, en general, su situación social era desfavorable (como dato
relevante, solo el 24% había recibido una educación superior).
Al final del estudio, las personas en el grupo
de apoyo telefónico fueron más de cuatro veces más propensas a declarar un período
de siete días de abstinencia del tabaco, en comparación con los pacientes del
grupo de control (cociente de riesgo [CR]: 4,33; intervalo de confianza del 95%
[IC95%]: 1,92 - 9,82).
El counselling
por teléfono, asimismo, aumentó las posibilidades de una abstinencia de 24
horas (p <0,001), abstinencia de 30 días (p= 0,005) y abstinencia continua
(p= 0,005).
En el caso de los pacientes en el brazo de
control, la duración media de la abstinencia total de fumar fue de seis días,
significativamente menor que el período de quince días declarado por las
personas que recibieron el servicio de apoyo vía teléfono móvil (p <0,001).
La proporción de pacientes que consiguieron dejar
de fumar por completo fue baja (2% en el brazo de control, frente al 9% en el
brazo de intervención). El equipo de investigadores atribuye esto a cambios en
las prácticas de prescripción de la terapia de reemplazo de nicotina, que
exigía a los pacientes hacer numerosos viajes a la clínica.
“Al realizar el counselling a través de teléfono móvil pudimos aumentar, en gran
medida, nuestra capacidad para mantener un contacto continuo con los pacientes
y ofrecer una intervención relativamente intensa”, escriben los autores.
Se prevé que el ensayo siga adelante y se
anunciarán los resultados a los seis y doce meses.
“Estos futuros análisis también examinarán más
en profundidad las relaciones entre el grupo de tratamiento, los resultados de
fumar y las diversas comorbilidades médicas y psiquiátricas observadas con frecuencia
entre las personas que viven con VIH/sida”, comentan los investigadores, que
añaden: “Además, se estudiarán los efectos de la motivación, la autoeficacia,
el estrés y otras variables de tipo psicosocial”.