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Efectos secundarios habituales

Esta sección del folleto ofrece más información sobre los efectos secundarios más frecuentes que pueden causar los fármacos anti-VIH actualmente en uso.

El objetivo es proporcionarte información que te ayude a reconocer los efectos secundarios en caso de que los desarrolles. También se proporciona información acerca de qué puedes hacer para controlar estos problemas de salud.

Sería conveniente recordar ciertos detalles en torno a los efectos secundarios:

  • Muchos de los síntomas (por ejemplo, dolores de cabeza, diarrea, sensación de malestar y exantemas) pueden deberse a otros motivos distintos a los relacionados con los fármacos antirretrovirales. Si desarrollas un síntoma como ésos, cabe la posibilidad que no sea por causa del tratamiento anti-VIH.
  • Deberías informar a tu médico si crees que padeces algún posible efecto secundario, dado que es importante averiguar su origen.
  • No tienes por qué soportar los efectos secundarios. Casi siempre hay alguna solución que se puede tomar al respecto.

Diarrea

La diarrea es un efecto secundario que pueden provocar la mayoría de los fármacos antirretrovirales.

En el caso de algunos fármacos, la diarrea desaparece tras las primeras semanas o meses de tratamiento. Sin embargo, para determinadas personas, se convierte en una reacción permanente frente a algún fármaco en particular.

Los cambios en la dieta tienen poco efecto sobre la diarrea relacionada con los inhibidores de la proteasa u otros fármacos. No obstante, se dispone de gran variedad de tratamientos para ayudar a controlar la diarrea, en particular el antidiarreico loperamida (comercializado con distintos nombres: Imodium, Fortasec...). Tu especialista debería darte una receta de este producto si comienzas a tomar cualquier tratamiento anti-VIH susceptible de provocar diarrea.

Es importante que sigas comiendo y bebiendo aunque tengas una diarrea causada por la medicación. Si la diarrea te supone un problema importante, sería conveniente consultar con tu médico sobre posibles opciones para abordarla.

Recuerda que este síntoma puede deberse también a otras causas, por lo que sería conveniente hablar con tu médico si tienes una diarrea persistente, para poder investigar la causa.

Sensación de náuseas o vómitos

La sensación de malestar (náuseas) o los vómitos son posibles efectos secundarios de la mayoría de los fármacos anti-VIH. Si empiezas a tomar un antirretroviral que puede ocasionar estos síntomas, tu médico debería darte algún fármaco para tratarlos.

Como sucede con muchos posibles efectos secundarios, las náuseas y los vómitos tienden a ser peores en las primeras semanas de tratamiento y, a menudo, disminuyen o desaparecen por completo con el tiempo.

Las náuseas y los vómitos pueden deberse a otras causas, por lo que es posible que no se deban realmente al tratamiento antirretroviral. Sería conveniente consultar con el especialista en VIH si notas náuseas o vómitos, especialmente si también presentas otros síntomas, como fiebre.

Con independencia de su causa, no deberías sentirte obligado a soportar este problema. Las náuseas y los vómitos pueden impedir que ingieras suficientes alimentos y nutrientes o dificultar la adhesión al tratamiento del VIH. Además de consultar con tu médico sobre posibles medicamentos para tratar este problema, es posible que los siguientes consejos prácticos (que puedes consultar con tu médico, farmacéutico o dietista) te sean de utilidad:

  • Procura realizar comidas pequeñas y frecuentes a lo largo del día, en lugar de dos o tres comidas grandes.
  • Intenta no ingerir alimentos sólidos y líquidos en la misma comida. Procura espaciarlos al menos una hora.
  • Procura evitar comidas aceitosas, grasas, fritas o picantes. En su lugar, te convendría tomar comidas suaves.
  • Prueba a comer alimentos secos como tostadas, galletas, cereales y con frutas y verduras sin especias y suaves.
  • Los alimentos salados -como las galletitas, galletas saladas y palomitas de maíz- pueden ayudarte a reducir las náuseas. Procura llevar contigo un paquete de éstos cuando salgas de casa.
  • Intenta no acostarte como mínimo hasta una hora después de comer.
  • Procura comer alimentos fríos o a temperatura ambiente. La comida caliente puede empeorar las náuseas.
  • Las infusiones herbales (de menta o manzanilla, por ejemplo) o la raíz del jengibre pueden ser útiles para el malestar de estómago.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza (o cefalea) es un posible efecto secundario de muchos fármacos anti-VIH. En la mayor parte de los casos, éste es leve y disminuye o desaparece por completo pasadas unas semanas de tratamiento con el fármaco. Para aliviar este síntoma, se pueden emplear analgésicos como el paracetamol.

Sería conveniente que avisaras a tu médico si sufres dolores de cabeza, especialmente si son graves o se prolongan más de unos pocos días.

Estado de ánimo y problemas del sueño

Efavirenz (Sustiva o Stocrin), emtricitabina (FTC, Emtriva) y tenofovir (Viread) -fármacos que se administran combinados en la pastilla de una toma diaria Atripla- pueden provocar una serie de problemas de estado de ánimo y del sueño.

Cuando se producen estos efectos secundarios, por lo general son leves y disminuyen o desaparecen tras unas semanas de tratamiento. No obstante, para algunas personas no resultan tolerables y necesitan cambiar de tratamiento por este motivo. Si desarrollas estos efectos secundarios, convendría que se lo dijeras a tu médico.

Algunos pacientes encuentran útil tomar la medicación antes de irse a la cama. También se puede emplear un tratamiento corto con somníferos para ayudar a restablecer tus patrones de sueño.

Exantema cutáneo (rash)

Hay varios medicamentos anti-VIH que, como efecto secundario, pueden ocasionar unas erupciones en la piel llamadas exantemas.

Estos exantemas suelen disminuir o desaparecer tras unas semanas de tratamiento. Sin embargo, convendría informar a tu médico, ya que algunas erupciones pueden indicar la presencia de efectos secundarios graves (sobre todo si estás tomando abacavir, etravirina o nevirapina) o de infecciones.

Problemas sexuales

Los problemas sexuales (a veces denominados ‘disfunción sexual’) resultan habituales entre las personas con VIH. Con frecuencia, se consideran un efecto secundario del tratamiento anti-VIH, pero también pueden deberse a diversos motivos, por lo que a menudo se hace difícil concluir que la verdadera causa sea la terapia antirretroviral.

Entre los problemas sexuales se incluyen la pérdida de interés en el sexo o la disminución del rendimiento sexual (por ejemplo, retraso del orgasmo o incapacidad para lograr y mantener una erección).

Además de efectos secundarios del tratamiento (no sólo de los fármacos anti-VIH, sino también de medicamentos de uso común, como los antidepresivos), otras posibles causas son la ansiedad y el estrés, los problemas de salud mental -como la depresión-, el consumo de drogas y alcohol, las enfermedades y el envejecimiento.

Se dispone de más información acerca de los problemas sexuales en hombres con VIH que en mujeres con el virus. Los inhibidores de la proteasa son la familia de antirretrovirales más relacionada con los problemas sexuales en varones, en general referidos a dificultades para lograr o mantener una erección.

No está nada claro hasta qué punto los inhibidores de la proteasa causan problemas de erección, y no es inevitable que vayas a tener este tipo de problemas si inicias el tratamiento con un antirretroviral de esta familia.

Si sufres algún problema sexual, es conveniente que sepas que existen muchas opciones para abordarlo. Sería conveniente hablar de ello con un miembro de tu equipo de salud.

Es importante valorar si hay algún problema psicológico que pudiera estar influyendo en las disfunciones sexuales.

Es posible que subyazcan causas médicas en los problemas sexuales; por eso, es probable que tu médico decida realizarte pruebas para determinar el nivel de testosterona o comprobar la salud del corazón y las arterias.

Existen medicamentos para tratar la disfunción eréctil en hombres, como por ejemplo Cialis, Levitra o Viagra, que actúan aumentando el flujo de sangre al pene.

Esos tres medicamentos pueden interactuar con los fármacos anti-VIH, sobre todo con los inhibidores de la proteasa y los ITINN (inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido). Si estás tomando tratamiento antirretroviral, la dosis prescrita de los fármacos para la disfunción eréctil será la mitad de la dosis estándar.

Haz saber a tu médico del VIH o farmacéutico qué otros medicamentos estás tomando, ya que algunos pueden interactuar con aquéllos para tratar la disfunción eréctil.

Es importante saber que no deberías consumir poppers si estás tomando medicamentos para la disfunción eréctil, puesto que esta combinación puede provocar un descenso potencialmente peligroso de la presión sanguínea.

Cansancio

El cansancio (o fatiga) es un posible efecto secundario asociado a la mayoría de los fármacos anti-VIH.

Al igual que ocurre con la mayoría de los otros efectos secundarios, el riesgo de padecer fatiga es mayor durante las primeras semanas de tratamiento con un fármaco, y luego, disminuye o desaparece por completo.

Sería conveniente advertir a tu médico si el cansancio te supone un problema. Si la causa es el tratamiento antirretroviral, existen muchas probabilidades de que se pueda hacer algo al respecto. La fatiga también puede tener otras causas, por lo que tienes la posibilidad de plantear el tema a tu médico para que pueda investigar los posibles motivos.

Dormir lo suficiente, seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio de forma habitual son acciones que también pueden ser útiles frente a la fatiga.