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Hablar con tu médico

Tomar la terapia antirretroviral constituye un compromiso a largo plazo. En la actualidad, una vez que empiezas a tomar la medicación, probablemente tengas que seguir usándola por el resto de tu vida.

Para que el tratamiento funcione, es realmente importante que tomes los medicamentos tal como fueron prescritos. El implicarse en las decisiones sobre el momento de empezar el tratamiento y qué fármacos utilizar puede hacer que te resulte más fácil tomar la medicación.

Procura ser honesto sobre tus hábitos de vida, tanto contigo mismo como con tu médico, ya que esto ayudará a garantizar que la combinación de fármacos que empieces a tomar sea la más adecuada para ti.

Puedes comentar cuál es tu rutina diaria con alguien del equipo médico, de enfermería o de farmacia para poder establecer cuáles serían las mejores horas en las que puedes tomar los medicamentos antirretrovirales e identificar cualquier problema antes de que empieces el tratamiento. Existe la posibilidad de que haya una combinación de antirretrovirales disponible que implique que no tengas que realizar ningún cambio en tus hábitos de vida, o que sólo tengas que modificar ligeramente tus rutinas.

Las directrices de tratamiento cambian a medida que aparecen nuevos fármacos, por lo que es importante hablar con tu médico sobre tu experiencia con el tratamiento y tus opciones, para garantizar que estés tomando la combinación de fármacos más adecuada en tu caso.

Si te saltas dosis, o si no te tomas los fármacos tal como fueron prescritos, es más probable que el VIH pueda desarrollar resistencias a dichos medicamentos y, en ocasiones, a otros antirretrovirales similares que actúen de forma parecida. La aparición de resistencias significa que los fármacos pueden dejar de funcionar. El establecer una rutina te ayudará con la toma correcta de la medicación, al igual que el uso de algún tipo de recordatorio como el despertador de tu teléfono celular o un pastillero con alarma.

Manejo de los efectos secundarios

Al igual que todas las medicaciones, los fármacos antirretrovirales pueden provocar efectos secundarios. Con bastante frecuencia, estos surgen durante las primeras semanas de tratamiento, pero posteriormente disminuyen o desaparecen completamente. Tu médico puede prescribirte algunos medicamentos para ayudarte en este periodo inicial.

Los efectos secundarios registrados con más frecuencia son: dolor de cabeza, náuseas (sensación de malestar), diarrea y cansancio. No tienes que aguantar sin más estos efectos secundarios. Puedes avisar de esto a tu médico, especialmente si consideras que están afectando a tu calidad de vida. Es posible que puedas probar otros fármacos alternativos que te sienten mejor.

Hay determinados efectos secundarios como el exantema cutáneo (rash) o la fiebre que deberían ser comunicados a tu especialista tan pronto como surjan (en las entradas de los fármacos individuales encontrarás información sobre los efectos secundarios potencialmente peligrosos que precisan una intervención rápida).

En este folleto, por lo general, dividimos los efectos secundarios en dos categorías:

  • Habitual: Un efecto secundario que se observa en, al menos, una persona de cada cien (más del 1%) que tomen ese fármaco.
  • Raro: Un efecto secundario que se observa en menos de una persona de cada cien (menos del 1%) que tomen ese fármaco. Se han incluido los efectos secundarios raros en los casos que son potencialmente peligrosos.

Manejo de las interacciones farmacológicas

Es realmente importante que tu médico y farmacéutico estén al tanto de todos los medicamentos y sustancias que estés tomando. Esto incluye las prescritas por otros profesionales de la salud, los fármacos sin receta, los tratamientos alternativos y herbales o las drogas recreativas.

Algunas combinaciones de fármacos no deberían tomarse juntas. Entre los motivos para esto estarían la posibilidad de sufrir unos efectos secundarios graves, o la existencia de interacciones entre fármacos que podrían hacer que uno, o ambos, pierdan su eficacia o aumenten su toxicidad.

Otras interacciones son menos peligrosas, pero sigue siendo necesario tomárselas en serio. Los niveles de uno o ambos fármacos en sangre pueden alterarse y quizá tengas que cambiar la dosis que tomas.

Tener un bebé

Los antirretrovirales se utilizan durante el embarazo como un modo eficaz de evitar la transmisión del VIH de la madre a su bebé. Es importante avisar a tu médico si estás embarazada, si estás planeando quedarte embarazada o si deseas asesoramiento sobre los métodos anticonceptivos.

A las mujeres embarazadas se les recomienda iniciar el tratamiento antirretroviral entre la semana 14 y 24 de gestación (en función de tu estado de salud y carga viral), a menos que tengas que iniciarlo antes por tu propia salud. Es posible que también te recomienden iniciar antes la terapia si tu carga viral es elevada.

Algunas variedades de anticonceptivos hormonales, incluyendo parches e implantes, resultan menos eficaces cuando la mujer está tomando muchos de los medicamentos frente al VIH, debido a las interacciones farmacológicas. La mayor parte del resto de las opciones anticonceptivas no se ven afectadas por el hecho de tener VIH o de tomar tratamiento antirretroviral y algunos de los nuevos fármacos no afectan a los métodos anticonceptivos.